Este ha sido el periodo más extenso de inactividad en mi blog, espero que no vuelva a pasar. Esta mañana, mientras tomaba mi café mañanero en casa, y antes de sacar a Zeus, un amigo me ha enviado esta cita que me gustaría compartir con todos vosotros igual que él ha compartido conmigo y otros conocidos:
El presupuesto debe equilibrarse, el Tesoro debe ser reaprovisionado, la deuda pública debe ser disminuida, la arrogancia de los funcionarios públicos debe ser moderada y controlada, y la ayuda a otros países debe eliminarse para que Roma no vaya a la bancarrota. La gente debe aprender nuevamente a trabajar, en lugar de vivir a costa del Estado. Año 55 a .C.
Creo que no hay nada más que decir. Los únicos culpables de lo que pasa en España (que nada tiene que ver con lo que sucede en otros países) somos nosotros. Para unos la austeridad supone tener que vender una vivienda de 8 años por un 30% menos del precio de compra en el 2003 porque quiere disminuir sus riesgos mientras intenta sacar adelante su sueño, y para otros, reducirse ligeramente el sueldo mientras se están asegurando jubilaciones por valor de sueldos de directivos de multinacionales.
Hoy me ha comentado el gerente y dueño de una empresa algo que me gustaría compartir con los que siguen este pequeño espacio. Resulta que hoy iban a entrevistar a candidatos para varios puestos de trabajo. El número y los puestos no son relevantes. Obviamente las entrevistas estaban concertadas previamente. Viendo que uno de los candidatos no se presentaba, lo llaman por teléfono para conocer qué había pasado. Resultado de la conversación:
Es que lo que me ofreceis no me compensa, prefiero seguir cobrando el paro
Supongo que hay gente que mira lo que percibe en su cuenta estando en el paro y si estando contratado ingresa 50 euros menos, prefiere seguir en el paro. ¿Puede ser esto verdad? Es cierto que cada persona es un mundo y tiene sus circunstancias, pero que un empresario esté intentando cubrir un puesto de trabajo y escuche algo así tiene que dejarte de piedra.
Tengo la sensación de que esta gente que está esperando a que llegue un día y abran los telediarios diciendo “la crisis ha pasado, ya no hay crisis”. Reconozco que nunca he creído en los políticos (sí en la política) y tampoco tengo esperanza de que vayan implantar medidas inteligentes, pero si alguien puede hacerle frente a la crisis son los propios empresarios, los mismos que la provocaron.
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